Punkzine

2011. Posgrado. Academia. Me aburría infernalmente y quería romper algo de aquel mundo, en donde todos vivían afanados por conseguir becas, apoyos económicos para estancias, investigaciones y/o proyectos de obras que a mí me parecían irrelevantes.
Decidí que el mejor modo de invertir los recursos era visitar frecuentemente Las Vegas. El Texas Hold´em como objetivo. Decidí ir, jugar torneos. Quería jugar todo el póker posible y en el ínterin leer obras de mi pila de pendientes. Que había crecido monstruosamente a la par de mis lecturas academicistas y tediosas.
Entre viaje y viaje, salas de abordar y vuelos a la mitad de la noche me reencontré con el escritor inglés Neil Gaiman, uno de mis favoritos. También me encontré con Warren Ellis, así como con el filósofo norteamericano de origen judío Marshall Berman, un neomarxista respetado. También leí a Ricardo Piglia, entonces avecindado en NJ,  y a Rodrigo Rey Rosa -en específico El Material humano. Caí en Puig y seguí con Roberto Bolaño, pasando por el francés Georges Perec, entre otras tantas lecturas que pude finalizar. En mi mente fue anidándose la idea de realizar algún proyecto que incluyera mis descubrimientos y reencuentros recientes. No sabía qué, cuándo y menos cómo.
Meses después y de vuelta en Nevada perdí gran parte de mi dinero en el Binion´s Horshoe. De regreso a mi hotel me detuve a comer una hamburguesa con papas en el Denny´s. Y cuando salí del restaurante me sentí listo para el siguiente torneo. Entré al Stratosphere (una torre en la punta del Strip). Observé las luces y escuché el ruido de las tragamonedas. Cuando llegué a la pizarra electrónica, me di cuenta que estaba a tiempo para jugar el torneo de las 11 de la noche.
Luego de algunas horas de juego me quedé con pocas fichas. Esperé paciente cartas que nunca llegaron a mi mano. Finalmente no tuve más que mandar todo mi resto a un par de tres, desde una posición desfavorable en la mesa. Un gringo enorme con barba pelirroja de candado, playera sin mangas -bebía cervezas sin parar- pagó la apuesta sin pensarlo, sonriente.
Ambos mostramos nuestras cartas (yo quedé en all-in): todo mi dinero en fichas redondas y de colores. Primero él mostró A,Q (As, Reina) de corazones. Una mano en probabilidad superior al 65% de triunfo, en un enfrentamiento directo en contra de cualquier otra mano al azar. Yo mostré mi par de tres.
Alrededor de la mesa los dos esperamos las cartas al centro. Y para la sorpresa de todos el dealer abrió en el flop 3, 3, 10. Había conseguido un póker, bastante irresponsable. La cara de mi contrincante cambió y la respuesta inmediata antes de azotar la mesa con sus enormes manos fue: Fuck you punk!
Al momento, la actitud y el comentario me hicieron reír a carcajadas. Fue divertido escuchar las palabras fuera de sí, de alguien que ha sido despojado de su dinero en un juego.
Fuck you punk! Yo vestía una playera negra, cabello a rape por uno de los lados de la cabeza, una barba larga y tatuajes en los brazos, pantalones negros entallados y unas botas Dr. Martens. Fuck you punk! 
De regreso al país la frase quedó rondando en mi mente. No sé qué tenía que ver mi pinta con el punk. Al menos yo no la asociaba directamente con ello. No obstante, para el gringo enorme era así. Yo era un pinche punk que le había ganado la mitad de sus fichas con mucha fortuna, en una apuesta irresponsable de mi parte.
Y de pronto la ideas que venían anidándose en mí: Berman, Gaiman, Ciencia ficción, Puig, Bolaño, Perec, comenzaron a liarse con aquella experiencia del azar y del punk: Gernsback fue el resultado de aquella aglomeración de estados mentales.
Ya en la Ciudad de México decidí invitar a algunos autores a participar en el proyecto. Dos fueron los invitados que respondieron de inmediato: Alberto Chimal y Cecilia Eudave. Quienes apoyaron al punkzine desde el principio, de forma entrañable.
Finalmente recibí las colaboraciones, me encontré con algunos autores/as a quienes no conocía,  comimos y compartimos cervezas, ideas, lecturas y risas.
El Gernsback fue mecanografiado en su integridad. Luego fue sometido a un proceso de diseño. Añadimos un soundtrack (cassette y cd) cuya selección fue realizada por los participantes. La idea era poner en común un track usado en sus procesos creativos. Añadimos también stickers y el empaque stencileado a mano que fue posteriomente sellado con una máquina rupestre.
Adelante están las fotos, el fanzine en su día a día, videos del soundtrack que los autores eligieron para acompañar sus piezas.
Bienvenidos/as todos/as al Gernsback
Y Fuck you!
Pete Zavala

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Basic HTML is allowed. Your email address will not be published.

Subscribe to this comment feed via RSS

A %d blogueros les gusta esto: